Blog - Página 26 de 26 - Aceptación y Comprensión de Trastornos de Ansiedad

¿Te sientes encerrado por culpa de la ansiedad?

¿Crees que es imposible tenerla bajo control?

Si te haces preguntas como estas con regularidad, este artículo es para ti.

La ansiedad es un proceso emocional que se puede tratar, controlar y superar, siempre y cuando cuentes con la voluntad para tomar las acciones necesarias para hacerlo. Sabemos que, inmediatamente después de un ataque, te puedes sentir desanimado o frustrado contigo mismo y que esto te desmotiva a la hora de buscar ayuda. 

No te sientas así; hoy queremos explicarte como la ansiedad va más allá del pánico que sientes en el cuerpo y de tus pensamientos, y cómo, al controlarlos, puedes retomar la calma.

¿Por qué? Si bien la mente es el centro de tus ataques de ansiedad, existen otros factores que están en tus manos para minimizar un ataque, e incluso prevenirlo antes que ocurra. Aunque no puedas controlar el ambiente físico o el detonante de tus ataques, sí puedes decidir cómo responder ante ellos y cómo guiarte a ti mismo hacia un estado de mayor tranquilidad.

Imagina que estás de pie en el centro de un pentágono. Cada esquina representa un elemento que debes controlar para ir bajando tu ansiedad. Idealmente, hazlo uno a la vez, como si fuera un juego donde debes superar todas las etapas para ganar.

Hoy te enseñaremos que encontrarás en cada ángulo para que sepas qué tipo de atención debes darle durante un ataque de ansiedad y puedas retomar la calma lo más pronto posible.

¿Quieres saber más? Sigue leyendo.

Ángulo 1: Tu cuerpo

Aunque la ansiedad se origina en tu mente, de una forma u otra, sientes sus efectos en tu cuerpo. Cada persona la percibe de una forma distinta. Recuerda que existen más de 40 síntomas vinculados a la ansiedad e, incluso, es posible que en un episodio de ansiedad tengas síntomas que no padezcas en otros.

Por eso, es importante que, durante un ataque tomes consciencia de lo que sientes en tu cuerpo, para que tú, y tu grupo de apoyo puedan auxiliarte lo más rápido posible. Por ejemplo, si sientes sofocos, y te encuentras en un lugar con poca ventilación, intenta salir de allí o, de al menos buscar un espacio con aire fresco.

Si te sientes mareado o a punto de desmayarte, busca el sitio más cercano donde puedas sentarte o acostarte si es posible. Si sientes tensión muscular, toma un par de minutos y cambia de postura, haz un estiramiento corto (¡con cuidado!) o un masaje en la zona afectada.

Concentrarte por un momento en atacar los síntomas físicos puede ayudarte a bajar el volumen de tus pensamientos detonadores de la ansiedad. Cuando desvías tu atención hacia la realidad que tienes en frente, le estás quitando poder a esas intrusiones de tu mente y encaminándote hacia la salida.

Ángulo 2: Tu respiración

La respiración es vida y esto es más cierto que nunca cuando se trata de un ataque de ansiedad. Está comprobado que la ansiedad te hace respirar mucho más rápido, hiperventilarte o incluso te hace sentir como si te estuvieras ahogando. Por eso, llevar a cabo ejercicios de respiración te ayudará a calmarte.

El primer paso, como lo comentamos en el punto anterior, consiste en buscar un espacio con aire fresco. El aire viciado puede entorpecer la efectividad de las respiraciones e incluso sofocarte aún más. No tienes que salir al exterior si no te es posible, con abrir una ventana basta.

Luego, concéntrate en tu respiración y baja su frecuencia. Respira cada vez más lento y profundo. Siente como llenas tu cuerpo de oxígeno con cada inhalación y como se vacía de toxinas cuando exhalas. Hazlo cuantas veces sea necesario hasta que sientas que estás recuperando la calma.

Ángulo 3: Tus palabras

El tercer ángulo a atacar es uno de los más retadores, sobre todo en el calor del momento. Seguramente, te ha sucedido que en pleno ataque de ansiedad te has expresado de forma agresiva o grosera con otras personas, aun cuando ellas solo querían ayudarte. Este es uno de los efectos más nocivos de la ansiedad, y la vergüenza que sientas después del episodio puede aislarte de tus seres queridos.

¿Te sientes identificado con esto?

La ira y la ansiedad tienen un vínculo tóxico, pero es posible romperlos. Para evitar una reacción explosiva, ten en mente que este malestar que estás sufriendo es una reacción que tú tienes hacia tus pensamientos y que la otra persona no es culpable de ellos, y solo quiere ayudarte a superarlos. Pero, no dejes que esto te cohíba y te impida pedir ayuda si la necesitas: solo recuerda medir tus palabras.

Si necesitas un momento para calmarte a un mínimo que te permita interactuar con otros, hazlo saber a tu grupo de apoyo o a la persona que te tiende la mano. Un minuto que le pidas para concentrarte en tu respiración hace la diferencia.

Ángulo 4: Tus emociones

Este es el ángulo más difícil de todos, o el que muchos pacientes de ansiedad consideran como indomable. ¿Por qué? Porque tenemos la creencia de que ante un ataque de ansiedad, no podemos evitar sentirnos abrumados por las emociones que nos detonan y reaccionar ante ellas. 

Sin embargo, hoy queremos decirte que esto no puede estar más lejos de la verdad.

Es verdad que un ataque de ansiedad puede llenarte de una serie de emociones asociadas a tus pensamientos, y que muchas de ellas parecen ser inevitables. No obstante, lo que decidas hacer a causa de ellas sí corre por ti. Lo que te sucede no depende de los estímulos externos o internos que recibas, sino de cómo actúas ante ellos.

Por ello, cuando sientas una emoción asociada a un ataque de ansiedad, recuerda que tú eres el que controla lo que hagas a partir de ella. No permitas que ella te controle a ti.

Sabemos que, la primera vez que hagas este ejercicio mental durante un ataque de ansiedad, quizás no consigas recuperar el control emocional de inmediato. Pero, mientras más lo practiques, más fácil te será.

Ángulo 5: Tu grupo de apoyo

Finalmente, el punto más importante que debes considerar durante un ataque de ansiedad es el de estar consciente de que no estás solo y que cuentas con mucha gente que quiere ayudarte y que desea que consigas el bienestar que tanto añoras.

Ya sea que tengas el soporte de tus seres queridos, una persona que te puede levantar el ánimo con un mensaje, un buen samaritano que te llevó a un lugar seguro durante un ataque en la calle o un grupo virtual de ayuda, todos creemos en ti y en que puedes superar la ansiedad. Nunca dudes en pedir ayuda si sientes que estás cerca de padecer un ataque de ansiedad.

Nosotros queremos ayudarte a recuperar el control rápidamente durante un ataque de ansiedad. Por eso, hemos preparado una Guía Rápida para Solucionar los Trastornos de Ansiedad, que te será de mucha ayuda antes, durante y después de una crisis. Descárgala ya, comienza a aplicarla y pronto verás un gran progreso en tu control contra la ansiedad.

Recuerda que el camino hacia una vida libre de ansiedad comienza el día que des el primer paso para avanzar. Por ello, baja tu Guía Rápida hoy y recupera el control de tu vida.

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